El ADN viral “basura”, la dieta cetogénica que mejora el ADN y la fuerza cometaria

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El ADN “basura” incluye todo un subconjunto de nombres como intrones, elementos retrotransponibles y ARNs no codificantes (ncRNAs). De hecho, los ncRNAs a menudo se encuentran cerca de los genes conocidos que son importantes tanto para las células madre, como para el cáncer, y sirven como elementos potenciadores que promueven su expresión génica.[1] Las células madre son las células que tienen el potencial de convertirse en un montón de otras células. Así que este ADN basura puede influir en cómo las células madre se diferencian específicamente en múltiples tipos de células.

De hecho, se estima ahora que el 80% de nuestro genoma está biológicamente activo con sólo un 1% de nuestro genoma codificando para las proteínas:

El ADN basura no es basura después de todo

Un lote impresionante de más de 30 artículos publicados en Nature, Science, y otras revistas de este mes [Septiembre del 2012], rechazan firmemente la idea de que, aparte del 1% del genoma humano que codifica para las proteínas, la mayor parte de nuestro ADN es “basura” que se ha acumulado con el tiempo como un pecio y echazón evolutivo. Los documentos, que representan 10 años de trabajo del proyecto ENCODE (“Enciclopedia de Elementos de ADN”), realizados por cientos de científicos de docenas de laboratorios en todo el mundo, revela que el 80% del genoma humano sirve un propósito y es bioquímicamente activo, por ejemplo, en la regulación de la expresión de los genes situados cerca.

Eso se sabía desde hace algún tiempo, pero ahora es oficial desde septiembre de 2012 aproximadamente. Evolucionariamente hablando, tiene mucho sentido…

ADN viral “basura”

La herramienta más importante que tienes para cambiar tu salud es el alimento que comes.

La herramienta más importante que tienes para cambiar tu salud es el alimento que comes.

El mayor shock de la ciencia genómica fue encontrar que el genoma humano contiene más genes virales que “humanos”. Es decir, el genoma humano está hecho de miles de virus que infectaron a nuestros antepasados ​​distantes. Llegaron ahí (al ADN) al infectar los huevos o el esperma, insertando su propio ADN al nuestro.

Los virus son cosas peculiares que en un acercamiento a su nivel pueden parecer muy bonitos o rotundamente espeluznantes dependiendo del virus. Un virus puede tener ADN o ARN y el tipo de material genético depende de la función y la naturaleza del virus. Algunos son muy infecciosos, otros nos han permitido estar vivos ya que el gen que codifica para una proteína que permite que los bebés se unan con sus madres durante el embarazo, es un gen de virus.[2]

La mayoría de la diversidad genética se puede encontrar en los genes de virus. Los científicos están de acuerdo en que hay alrededor de 1,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000 de virus en el océano, y genéticamente coinciden casi nada en comparación con los genes de cualquier microbio, animal, planta u otro organismo, incluso de cualquier otro virus conocido.

Todos los seres vivos tienen cientos o miles de genes importados por virus. Hay un grupo de especies virales conocidos como retrovirus que insertan su material genético en el ADN de la célula huésped. Cuando la célula anfitriona se divide, copia el ADN del virus junto con la propia. Los retrovirus tienen “interruptores prendidos” que provocan que la célula huésped produzca proteínas de los genes cercanos. A veces sus interruptores activan genes del huésped que deberían mantenerse apagados, y el cáncer puede resultar. Esto es precisamente lo que nuestro ADN basura – ncRNA – parece estar haciendo “junto” a los genes que tienen que ver con las células madre y las células cancerosas.

Lo que se conoce como retrovirus endógenos – endógeno quiere decir generado dentro – son los virus que acechan en los genomas de casi todos los grupos principales de los vertebrados, desde los peces a los reptiles y a los mamíferos. Los virólogos han encontrado segmentos semejantes a retrovirus en nuestro genoma humano y fueron capaces de rastrear su código genético a un virus original funcionante. El virus fue llamado Phoenix (“fénix”), por el ave mítica que se levantó de sus propias cenizas.

Se sabe que parte de nuestro ADN basura, los elementos retrotransponibles, es viral en su origen. Esto incluye los retrovirus endógenos. Pero ahora se está discutiendo que ncRNA (ARN no codificante) pudiera ser viral en su origen también.[3] Esto tiene implicaciones interesantes en el sentido del control epigenético de la expresión genética que conlleva este ADN basura – ncRNAs.[4] Significaría que todo nuestro ADN basura (98%) bien podría ser muy funcional epigenéticamente hablando (más información sobre la epigenética abajo), y activo en la inducción de genes reguladores que codifican por células madre, o para la reprogramación o modulación de los genes conocidos que responden al estrés oxidativo, daño en el ADN y p53 – una proteína que regula el ciclo celular y está implicada en cerca de la mitad de todos los cánceres humanos.

Usted podría preguntarse por qué estamos revisando todo este potencial del genoma viral. Como suele suceder, el daño causado por lectinas dañinas – antinutrientes – en nuestra dieta es a través de un mecanismo de cerradura y llave, es decir, una lectina circulante sirve como una llave que abre la celda a la que se adhiere. Las lectinas malignas pueden iniciar una cascada de eventos una vez que se adhieren con la ”mem-brana” [NdT: del inglés mem-brain. Brain=cerebro. Es decir la membrana es el “cerebro celular”.] de la célula que puede dar lugar a la atracción del sistema inmune, muerte celular, producción de químicos, multiplicación de la célula y demás. Eso depende. Y bien podría depender de la respuesta de adaptación de las propiedades similares-a-virus dentro de la célula, nuestro ADN “basura”.

Lectinas perjudiciales – como los que se encuentran en el gluten, soya o soja, lácteos, maíz – causan inflamación y daño sin una defensa/respuesta inmune que terminan siendo secundaria al daño inicial. Algunos responden de una manera muy drástica (por ejemplo, enfermedades autoinmunes), otros responden de una manera más leve, lo que constituye la amplia naturaleza de los síntomas entre las personas.

Además, la lectina del trigo (WGA) y los virus comparten propiedades similares. Por ejemplo, cuando el virus de la influenza o gripe incorpora su propio material genético a nuestras células, la defensa/sistema inmune debe atacar a su propia célula infectada viralmente con el fin de combatir la infección. El WGA tiene acceso a nuestro cuerpo y a nuestras “mem-branas” célulares [“cerebro celular (la membrana)”] a través de puertos virales. Luego, influyen en la expresión genética y desencadenan ataques autoinmunes como lo hacen los virus. Como John B. Symes, D.V.M. señaló en 2007:

“Los Virus y las Lectinas – los Eslabones Perdidos

Los virus son la principal causa probada de cáncer (por ejemplo, retrovirus). Los carcinógenos simplemente incitan al virus a causar el cáncer. […] Después de todo, es lo que algunos virus hacen, incorporar su ADN en el del anfitrión sólo para que esa célula se reproduzca fuera de control más tarde. Son esos químicos desagradables y contaminantes que llamamos agentes carcinógenos que desencadenan esos virus a convertir el ADN en una fábrica de células.

Pero, los virus y agentes carcinógenos por sí solos no son suficientes para que el individuo desarrolle cáncer. El huésped también debe experimentar un cierto grado de fallo inmunológico para obtener el “gran C”. Por lo tanto, es esta tríada de factores… virus, agentes carcinógenos y el fracaso inmunológico… que se unen para producir el cáncer resultante. Eso es lo que llamamos un “síndrome”. […]

Los “4 Grandes” (gluten, lácteos, soja y maíz) son el “quién es quién” de lo que está mal con los alimentos, ya que pueden dañar la capacidad de nuestro intestino para absorber nutrientes (ej. enfermedad celíaca), bañan nuestro cuerpo con proteínas dañinas (lectinas), nos llenan de niveles asombrosos de “excitotoxinas” (glutamato y aspartato) y nos golpetean con estrógenos. Como resultado, la salud del tejido sufre, la inmunidad falla, los sistemas enzimáticos bajan y la caja de los virus de Pandora se abre ampliamente. [ …]

La conclusión es que a los virus no les gusta que ciertas cosas sean lanzadas contra ellos (ej. las lectinas, los químicos y la contaminación). Su primera reacción es una de adaptación, lo que permite a la célula escogida funcionar en presencia del agente agresor. […]

Sin embargo, cuando los virus son llamados a reaccionar en varias ocasiones a estos estímulos nocivos, una forma más complicada de la adaptación se emplea y atrae la atención del sistema inmune. En este punto, lo mejor es que el individuo espere a que haya un presente sistema inmune competente, para acabar con esta “rebelión”. Si no es así, el candidato puede sufrir el síndrome completo, ya sea epilepsia “resistente”, cáncer o la infinidad de cosas que los investigadores gustan llamar “enfermedades autoinmunes”. Estas cosas no son tan “idiopáticas”, como a todos nos han hecho creer.

Nuestros historiales clínicos se alinean con todo esto una vez que el papel (y el fin último) de los virus en la naturaleza y nuestros cuerpos sea comprendido. No son las entidades maliciosas que hemos marcado así. Simplemente están haciendo su trabajo. Los estímulos nocivos que son lanzados contra ellos es el verdadero problema. Estamos, literalmente, forzándolos a convertirse en patógenos. Además de la gran cantidad de agentes ofensivos obvios que son absorbidos, la mayoría de las personas están empeorando los problemas a través de la pobre alimentación, ambientes contaminados, estilos de vida acelerados y la falta de sueño. Todas estas cosas se suman a la miseria auto-inducida. […]

He sugerido muchas veces que, al leer un artículo de genética, la palabra “gen” se sustituyera por la palabra “virus” para ver si ese tratado tiene más sentido. De pronto, las respuestas a las preguntas anteriores empiezan a llegar. Junto con el conocimiento de los estimulantes virales (ej. agentes carcinógenos, lectinas, y otros virus), podemos empezar a ver qué… o quién… es el verdadero culpable.”

No es tan escandaloso en absoluto teniendo en cuenta que las mutaciones en ncRNA son asociadas con el cáncer, el autismo y la enfermedad de Alzheimer, Y que ncRNA puede detectar una infección viral dentro de la célula, emitiendo señales que indican la presencia de virus patógeno.

Un retrovirus endógeno también se ha asociado con la esclerosis múltiple, lo que significa que los genes virales que forman parte de nuestro genoma pueden ser “despertados”.[5] Como los autores de este estudio dicen, “infecciones retrovirales a menudo se convierten en batallas continúas entre el sistema inmunológico y el virus, con el virus mutando repetidamente para evitar al sistema inmune y el sistema inmunológico repetidamente alcanzándolo. Uno puede ver la naturaleza episódica de la esclerosis múltiple como tal, una batalla continúa”.

Es crucial entender que lo que comemos es información que efectúa cambios epigenéticos que regulan la expresión genética y que puede ser pasada de generación en generación.

Además, las infecciones virales latentes, tales como los de la familia del herpes, son una cosa que puede estar contribuyendo a la disfunción mitocondrial. Eso, más la comida tóxica y el medio ambiente hace una muy mala combinación.

El virus del Papiloma Humano

El virus del Papiloma Humano

El virus herpes simplex es un patógeno humano esparcido y que va justo tras nuestro ADN mitocondrial. Una infección viral latente podría estar conduciendo la pérdida de células del cerebro en enfermedades neurodegenerativas tales como la enfermedad de Alzheimer.[6] Miembros de la familia del virus del herpes, incluyendo citomegalovirus y virus de Epstein-Barr, que la mayoría de la gente tiene, pueden ir tras nuestro ADN mitocondrial, causando enfermedades neurodegenerativas por disfunción mitocondrial. Pero una dieta cetogénica – una dieta a base de grasas animales- es la única cosa que ayudaría a estabilizar el ADN mitocondrial ya que las mitocondrias funcionan mejor con la grasa. Al parecer, la enfermedad de Alzheimer es una condición en la que una dieta cetogénica tiene un profundo efecto positivo

(Para mayor información sobre la dieta cetogénica, echa un vistazo a los temas/hilos en el foro Sott.netLa Vida sin Pan” y “La Dieta Cetogénica“. Además le invitamos a leer nuestro enfoque Sott La dieta cetogénica – Una visión general)

Nuestras fuentes energéticas mitocondriales son esenciales si queremos sanar de enfermedades crónicas y necesitamos estabilizar nuestro genoma “viral” para que los cambios epigenéticos puedan ser desbloqueados de forma beneficiosa.

Son nuestras mitocondrias que yacen en la interfaz entre el combustible de los alimentos que vienen de nuestro medio ambiente y las demandas energéticas de nuestro cuerpo. Y es un metabolismo basado en combustible de grasa, un metabolismo de cetonas, que señala los cambios epigenéticos que maximizan la producción energética dentro nuestras mitocondrias y nos ayuda a sanar.[7]

Una dieta cetogénica promueve la muerte de los virus patógenos a través de la autofagia.[8] Esto parece ser la clave para estabilizar nuestro ADN basura (ADN “viral”) y de que se active de manera positiva.

Antecedentes evolutivos

En el libro When the Body Says No (“Cuando el cuerpo dice no”), el Dr. Gabor Maté dice lo siguiente:

“Los resultados reales del proyecto del genoma están obligados a ser decepcionantes. Aunque la información científica descubierta es importante por sí misma, muy poco se puede esperar del programa del genoma que dará lugar a amplios beneficios de salud en el futuro cercano, si algo.

En primer lugar, hay muchos problemas técnicos aún por resolver. Nuestro estado actual de conocimiento sobre la composición genética de los seres humanos puede ser comparado con el uso de una copia de “El Conciso Diccionario Inglés de Oxford” como “el modelo” del cual se crearon las obras de William Shakespeare o las novelas de Charles Dickens. “Todo” lo que faltaría para duplicar su trabajo ahora, sería encontrar las preposiciones, las reglas gramaticales y las indicaciones fonéticas, luego averiguar cómo los dos autores llegaron a sus historias, diálogos y recursos literarios sublimes. “El genoma es la programación biológica“, uno de los periodistas científicos más analíticos escribió, “pero la evolución ha descuidado proporcionar incluso la puntuación para mostrar dónde los genes terminan y empiezan, ni hablar de notas útiles sobre lo que cada gen debe hacer.

En segundo lugar, contrario al fundamentalismo genético que actualmente informa el pensamiento médico y la consciencia del público, los genes solos no pueden ser responsables de las características psicológicas complejas, las conductas, la salud o lenfermedades de los seres humanos. Los genes son simplemente códigos. Actúan como un conjunto de reglas y como plantilla para la síntesis biológica de las proteínas que dan a cada célula en particular su estructura y función característica. Son, por así decirlo, los planos arquitectónicos y mecánicos, vivos y dinámicos. Que si el plan se logra depende de mucho más que el propio gen en sí. Los genes existen y funcionan en el contexto de organismos vivos. Las actividades de las células se definen no sólo por los genes en sus núcleos, sino por los requisitos del organismo entero – y por la interacción de ese organismo con el entorno en el que debe sobrevivir. Los genes son activados o desactivados por el medio ambiente. Por esta razón, las mayores influencias sobre el desarrollo humano, la salud y el comportamiento son las del ambiente enriquecedor.”

Es una maravillosa manera de decirlo. ¡Eso pone toda la idea del perfil genético tras bambalinas!…

El código genético contiene sólo el hardware para la vida, es el código epigenético quien tiene el software que determina cómo se comporta el hardware. Esto es en lo que quieres enfocarte, ya que los genes son códigos que son activados y desactivados por el entorno, que incluye los alimentos que comemos, la crianza o la falta de ella, nuestro mundo tóxico, etc.

Es la epigenoma que consiste en compuestos químicos quien modifica o marca el genoma de una manera que le dice qué hacer, dónde hacerlo y cuándo hacerlo. Las marcas, que no son parte del propio ADN, se pueden pasar de una célula a otra a medida que las células se dividen, y de una generación a la siguiente.

El control epigenético es básicamente cómo las señales ambientales controlan la actividad de los genes. La información que tu entorno señala pasa a una proteína reguladora, y sólo entonces va al ADN que terminará codificando una proteína. La contribución de la naturaleza (genes) y la contribución de la crianza (mecanismos epigenéticos) tienen que ser considerados si hemos de tener sentido de nosotros mismos.

La herramienta más importante que tienes para cambiar tu estado de salud es el alimento que comes. No se basa en el último estudio de células madre o alteración genética en el laboratorio de un científico loco. La comida es información que habla con tus genes y que es capaz de prenderlos o apagarlos, diciéndoles qué hacer o no hacer. La comida que comes tiene la información necesaria para afectar tu salud de la forma más rápida.

Como ejemplo, tomemos el experimento de los ratones agouti, donde los científicos encontraron que un ambiente enriquecido con nutrientes (que están normalmente en los alimentos de origen animal) puede anular las mutaciones genéticas en ratones.[9] Los ratones Agouti son de color amarillo y extremadamente obesos, y están predispuestos a la diabetes, enfermedades cardiovasculares y el cáncer: nuestros males de la era moderna. En el estudio, los científicos usaron vitaminas del complejo B, incluyendo la colina que se encuentra en grandes cantidades en los alimentos de origen animal, y betaína que se encuentra en altas cantidades en las espinacas. Estos nutrientes son muy ricos en grupos metilo que están implicados en las modificaciones epigenéticas. Los grupos metilo se adhieren al ADN de un gen, cambiando la forma en que las proteínas reguladoras se unen a la molécula de ADN. Si las proteínas se unen fuertemente al gen, el gen no se puede leer. La metilación del ADN puede silenciar o modificar la actividad del gen. En el experimento, los científicos dieron estos nutrientes a los ratones amarillos embarazadas con el gen anormal “agouti” que estaban obesos, y acabaron dando a luz ratones delgados de color marrón, a pesar de que las crías tenían el gen agouti amarillo. Las madres agouti, que no recibieron vitaminas B, tuvieron crías amarillas, que comían mucho más que los marrones. Una dieta a base de granos te llevará a un déficit de vitaminas B que conduce a la hiperhomocisteinemia: un factor de riesgo para los accidentes cerebrovasculares y enfermedades del corazón. ¡Puede ser tratada con una dieta rica en alimentos de origen animal!

Los bebés que fueron desnutridos durante el embarazo tienen más probabilidades de ser obesos y experimentar problemas metabólicos en el futuro. Hacen su metabolismo ahorrativo, convirtiendo fácilmente el exceso de carbohidratos en grasa y llevar a la resistencia a la insulina y la obesidad. Pero les hubiera permitido sobrevivir más fácilmente periodos de hambruna y escasez. Fue muy útil para nuestros antepasados ​​del Paleolítico, que nunca tuvieron alimentos ricos en carbohidratos, alimentos como los que tenemos hoy en día.

"Los genes son activados o desactivados por el entorno. Por esta razón, las mayores influencias sobre el desarrollo humano, la salud y el comportamiento son las del ambiente enriquecedor." -Gabor Maté

“Los genes son activados o desactivados por el entorno. Por esta razón, las mayores influencias sobre el desarrollo humano, la salud y el comportamiento son las del ambiente enriquecedor.” -Gabor Maté

Otra historia que nos debe hacer pensar a todos son los experimentos de los gatos de Francis Pottenger. En la década de 1930, este científico realizó una serie de experimentos de alimentación que abarcó por más de 10 años y varias generaciones de felinos. A partir de la 2da generación, los gatos que fueron alimentados con alimentos procesados ​​mostraron vulnerabilidad a las enfermedades, más deformidades estructurales, alergias, capacidades de aprendizaje reducidas, problemas reproductivos y de comportamientos impulsados por el estrés. Le tomó alrededor de 4 generaciones de alimentación de comida saludable con el fin de que los gatos volvieran a la normalidad. Si somos demasiadas generaciones no saludables de “gatos de Pottenger” en la Gran Revolución Agra, las probabilidades están en contra de nosotros y ya no podemos darnos el lujo de ignorarlo. Es catastrófico el ver que ya no tenemos la misma fuerza y resiliencia que algunas culturas disfrutaban antes de la era industrial.

A pesar de la magnitud de los daños, es igualmente importante el darnos la oportunidad de efectuar cambios epigenéticos a través de una dieta en la que la humanidad prosperó durante la mayor parte de su historia. Nosotros podemos “controlar” nuestro genoma a través de nuestra alimentación, en vez de ser controlado por ella.  ¡De verdad, hay esperanza!

Tan excepcional es el perfil genético almacenado en el núcleo de las células, que es en realidad nuestras membranas celulares grasas que resultan ser la interfaz entre la célula y el entorno. Como el biólogo Bruce Lipton explica, la información del ambiente es transferida a la célula a través de la membrana celular. La membrana de la célula [“cerebro celular (la mem-brain)”] vigila el estado del entorno y luego envía señales a los genes dentro de la célula para que puedan actuar los mecanismos celulares, que a su vez proporcionan para su supervivencia. [10]

Otro aspecto importante a considerar es que nuestros genes viven dentro de las células, y los nutrientes que mejor los protegen de los efectos indeseables son aquellos que son capaces de atravesar la membrana grasa de las células que envuelve la célula, es decir, los nutrientes solubles en grasa de los alimentos de origen animal.

¡Deshazte de los carbohidratos!

En Art and Science of Low Carb Living (“El arte y ciencia del estilo de vida de bajos carbohidratos“) se explica como el genoma se compone de 3 mil millones de bases pares en los 23 cromosomas. La longitud del ADN que contiene un gen típico se extiende alrededor de 50.000 bases pares, de los cuales sólo una fracción (es decir, 3.000) codifica una proteína. Cada uno de nosotros tiene alrededor de 22.000 genes repartidos por todo el genoma. Lo que significa todo esto es que la mayoría del genoma (98%) se compone de ADN que se consideraba como basura, porque no codifica proteínas. De hecho, se le denomina ADN no codificante. Pero como ya analizamos, las funciones de esta “basura” están empezando a ser dilucidadas. Algunas son como interruptores genéticos que regulan cuándo y dónde se expresan los genes.

Se nos dice que el ADN de una persona es de 99%-99.5% idéntico al ADN de cualquier otra persona y las diferencias se basan en lo que se conoce como variantes del número de copia - lugares en el ADN cuando el número de copias de un gen puede variar de uno a muchos cientos. Variaciones del número de copia tuvieron lugar hace más de un millón de años, otros hace unos mil años. Otra forma en la que podemos diferir de entre nosotros es lo que se llama polimorfismos de nucleótido único (SNP) – un lugar en el ADN donde uno de los cuatro nucleótidos (cuya pareja constituyen bases de pares de ADN) ha sido sustituido por otro. Dos personas pueden diferir en aproximadamente 3 millones de SNPs, que es alrededor de 0.1% de su ADN total.

Este porcentaje diminuto puede ser la causa de muchas de las diferencias entre cada uno de nosotros, incluyendo la forma en que toleramos carbohidratos. Pero los experimentos que restringen severamente los carbohidratos apuntan a un cambio consistente en nuestro metabolismo con poca variabilidad. Es decir, estamos predeterminados para responder a la restricción de carbohidratos de una manera fiable y saludable. Desde un punto de vista genético, nuestra capacidad de prosperar en una dieta baja en carbohidratos está altamente conservada en oposición a nuestra capacidad de tolerar una ingesta alta en carbohidratos. Comer pocos carbohidratos parece ser el estado metabólico normal asociada con la salud, lo cual es consistente con la idea de que, en la mayor parte de nuestra evolución humana, hemos prosperado bajo una dieta baja en carbohidratos.

No hay tal cosa como un carbohidrato esencial. Según el Dr. Eades, autor de The Protein Power (“El Poder de la Proteína“), “la cantidad real de carbohidratos requeridos por los seres humanos para la salud es cero.” Nuestros cuerpos son perfectamente capaces de producir azúcar para mantener a nuestros cuerpos sin ningún tipo de ingesta de carbohidratos en nuestra dieta.

Esta característica no esencial de los carbohidratos en nuestro cuerpo está relacionado con nuestro pasado ancestral y el medio en que nuestros cerebros y cuerpos prosperaron, donde los carbohidratos eran realmente un alimento prescindible.

Se reconoce que el cambio en la dieta desde la Revolución Agrícola, la Revolución Industrial y la Era Moderna ha destruido sistemáticamente nuestra salud y que la discordancia entre nuestra antigua fisiología y la dieta actual está en la raíz de muchas de las llamadas enfermedades de la civilización: cardiopatía isquémica, la obesidad, la hipertensión, la diabetes tipo 2, cáncer, enfermedades autoinmunes, osteoporosis, etc, que están virtualmente ausentes en los cazadores-recolectores y las poblaciones no occidentalizadas.[11] La mayor parte del genoma humano tiene genes ancestrales que se adaptaron a lo largo de millones de años a una dieta cavernícola.

La fisiología humana fundamental se remonta a cientos de miles de años, si no uno o dos millones. Nuestra fisiología no ha cambiado con el consumo de grandes cantidades de azúcar en el lapso de unos pocos miles de años.

Hoy estamos aquí porque nuestros antepasados ​​sobrevivieron períodos prolongados de ayuno mientras cazaban por alimento y fueron capaces de prosperar con alimentos de origen animal bajo condiciones muy interesantes.

Como Nora Gedgaudas señala en Primal Body Primal Mind (“Cuerpo Primitivo Mente Primitivo”) (¡lectura altamente recomendada!), Somos niños de la Edad de Hielo, es decir, nuestros antepasados ​​sobrevivieron un gran enfriamiento y capas de hielo glaciales que comenzó y terminó aproximadamente cada 11.500 años. Esto tuvo un impacto importante en nuestra fisiología humana; es lo que nos hizo humanos. Hemos pasado una cantidad significativa de tiempo en una Era de Hielo. Sólo aquellos que se adaptaron bajo tales condiciones frías y difíciles sobrevivieron. Ciertamente, es motivo de reflexión mientras nos acercamos a la próxima edad de hielo.

La grasa animal era nuestra energía primordial, ya que era – y sigue siendo – el combustible más eficiente, denso y de larga-combustión. Es acordado por los expertos que la dependencia prolongada de la carne y las grasas animales (es decir, grasa de pescado) durante estos continuos períodos de congelación, en realidad estimuló nuestros cerebros a agrandarse y desarrollarse para que pudiéramos llegar a ser humanos. Nos volvimos inteligentes, porque comimos grasa animal y carne. Por lo tanto, no es sorprendente observar la creciente evidencia de que los vegetarianos y miembros de las sociedades agrarias tienen cerebros más pequeños.

El caso de nuestra historia evolutiva es una muy fuerte y está hecha por biólogos evolutivos que han estado investigando y escribiendo sobre esto durante mucho tiempo sin una agenda para apoyar a la industria alimentaria, como los investigadores de profesión médica han hecho.

Esencialmente, somos mucho más parecidos fisiológicamente que lo contrario, y aunque todos tenemos nuestra propia susceptibilidad genética e individualidad bioquímica, todos tenemos los mismos puntos de referencia y leyes anatómicas y fisiológicas fundamentales. Genéticamente hablando, somos esencialmente iguales con respecto a la expresión genética de los seres humanos que vivieron hace más de 40 mil años. Nuestra fisiología es la de las personas que vivieron durante la época del Paleolítico, el tiempo de evolución humana que va desde hace unos 2.6 millones a 10 mil años, justo antes de la Revolución Agrícola. No somos cuerpos extraterrestres de otro planeta destinados a consumir alimentos procesados ​​para los astronautas; simplemente somos los descendientes directos de nuestros antepasados ​​paleolíticos comiendo algo aberrante hasta hace muy poco.

Estamos altamente optimizados y equipados por la naturaleza para ser cazadores-recolectores desde un punto de vista biológico, genético y fisiológico. En cuanto a la evolución humana, hemos sido principalmente hábiles cazadores comiendo alimentos de origen animal de alta calidad libres de hormonas, antibióticos y pesticidas, y sin alteración genética. Eran muy altos en grasa, que era muy apreciada, y bajos en carbohidratos. Los pocos carbohidratos ingeridos, si alguno, se comían cuando estaban estacionalmente disponibles.

Para la mayoría de nosotros, desde una perspectiva evolutiva, una dieta alta en azúcar es un reto metabólico que algunos encuentran difícil tan pronto como desde que nacen y muchos no lo logran ya desde la adolescencia. Es evidente que estas consecuencias negativas pueden ser tratadas a través de la evitación de los carbohidratos, el ayuno intermitente, ejercicio de resistencia y la reducción del estrés mediante la meditación y el juego. Se podría decir que es como vivían nuestros antepasados.

Tiempos interesantes

Issue13Header_BlackDeath_smallCreo que la nutrición juega un papel esencial y estoy aprendiendo, una y otra vez, cómo a las personas en una dieta evolutiva que está mejor adaptada a nuestra biología, les va mucho mejor. Hemos evolucionado con comida de mar rica en selenio, entre otros, y parece que una dieta cetogénica o dieta paleolítica, junto con vitamina C liposomal, es la mejor manera de contrarrestar los virus peligrosos. Un estado cetogénico promueve la autofagia que es esencial para el innato sistema inmune, para destruir microbios problemáticos intracelulares.[12]

Casualmente, un artículo me llamó la atención recientemente. Creo que es muy relevante en el sentido de que los fragmentos de virus hemorrágicos que se especulaba eran la causa del Black Death “Peste Negra” (para mayor información ver Nueva luz sobre la Peste Negra: La Conexión Viral y Cósmica), son listados como parte de nuestro genoma, indicando que la vida en la Tierra ha estado expuesto a virus bastantes peligrosos a través de nuestra historia evolutiva que luego efectuó cambios en nuestro ADN:

“Herencia inesperada: Múltiples Integraciones de Bornavirus antiguos y secuencias del virus Ébola / Marburgvirus en genomas de vertebrados

Vladimir A. Belyi, Arnold J. Levine y Anna Marie Skalka. PLoS Pathog. 2010 Julio, 6 (7): e1001030.

Genomas de vertebrados contienen numerosas copias de secuencias retrovirales, adquiridos en el transcurso de la evolución. Hasta hace poco se pensaba que eran el único tipo de virus de ARN al ser tan representado, porque la integración de una copia de ADN de su genoma es requerida para su replicación. En este estudio, se llevó a cabo una extensa comparación de secuencia en la que 5.666 genes virales de todas las conocidas familias no retrovirales con genomas de ARN de cadena simple fueron comparados con los genomas de línea germinal de 48 especies de vertebrados, para determinar si tales virus también podrían contribuir a herencia genética de vertebrados. En 19 de las especies de vertebrados probados, descubrimos tantos como 80 ejemplos de alta confianza de secuencias de ADN genómico que parecen derivar, ya desde hace 40 millones de años, de los miembros ancestrales de 4 familias de virus que circulan actualmente con genomas de ARN de cadena simple. Sorprendentemente, casi la totalidad de las secuencias están relacionadas con sólo dos familias en el Orden Mononegavirales: los Bornaviruses y los Filovirus, que causan enfermedad neurológica letal y fiebres hemorrágicas, respectivamente. Basado en la marca de puntos de referencia, algunos y tal vez todos, de las secuencias endógenas de ADN parecidos-a-virus parecen ser LÍNEA de integraciones elemento-facilitado derivada de ARNm virales. Las integraciones representan genes que codifican la nucleocápside viral, ARN-dependiente-ARN-polimerasa, la matriz y, posiblemente, glicoproteínas. Las integraciones son generalmente limitadas a una o muy pocas copias de un gen viral relacionado por especies, lo que sugiere que una vez que se obtuvo la integración inicial de la línea germinal (o seleccionados), integraciones posteriores fracasaron o proporcionaron poca ventaja para el anfitrión. La conservación de los relativamente largos marcos de lectura abiertos para varias de las secuencias endógenas, las regiones de proteína como-virus representadas, y una correlación potencial entre su presencia y la resistencia de una especie a las enfermedades causadas por estos patógenos, son consistentes con la noción de que sus productos proporcionan alguna ventaja biológica importante para las especies. [texto completo disponible aquí]”

Este segundo documento estaba ligado en el primero, y es aún más interesante. Amplía y respalda las explicaciones de Bryant M. Shiller en Origin of Life: The 5th Option (“Origen de la Vida: La 5ta Opción”). Teniendo en cuenta que “los elementos genéticos transponibles” (TE) – que antes se consideraban ADN “basura” – son virales en su origen, lo que explicaría por qué la humanidad se beneficia de periódicas pestes para dar un arranque o “reformación” a nuestra composición genética y acelerar la evolución o cambiar a través de impactos cometarios:

“Elementos genéticos transponibles y los virus como factores de adaptación y evolución: una expansión y fortalecimiento de la hipótesis TE-Thrust

Keith R Oliver y Wayne K Greene. Ecol Evol. 2012 Noviembre; 2 (11): 2912-2933.

Además de la fuerte evolución divergente y transiciones evolutivas significativas y episódicas y especiación que anteriormente atribuimos a TE-Thrust, hemos ampliado la hipótesis para explicar con más detalle la contribución de los virus con TE-Thrust y la evolución. El concepto de simbiosis y genomas holobiontes es reconocido, con especial énfasis en el potencial de creatividad de la unión de los genomas retrovirales con los genomas de vertebrados. Se han propuesto más expansiones de la hipótesis de TE-Thrust con respecto a una explicación más completa de la transferencia horizontal de TEs, el ciclo de vida de los TE, y también, en el caso de una innovación mamífera, las contribuciones de los retrovirus a las funciones de la placenta. La posibilidad de deriva por las familias TE dentro de demes (organismos) aislados o poblaciones disjuntas, es reconocido, y además, nosotros sugerimos la posibilidad de transferencia horizontal del transposón en una subpoblación. “El potencial de adaptación” y “el potencial evolutivo” son propuestos como los extremos de un continuo de “potencial intra-genómica” debido al TE-Thrust. Datos específicos son proporcionados, indicando que se está realizando “el potencial de adaptación” con respecto a la resistencia a los insecticidas, y otras adaptaciones de insectos. Con relación a esto, existe un acuerdo entre el TE-Thrust y el concepto de adaptación por un cambio en las frecuencias alélicas. La evidencia sobre la realización del “potencial evolutivo”, también se presenta, que es compatible con las supervivencias diferenciales conocidos y la propagación de los linajes. Colectivamente, estos datos sugieren además la posibilidad, o la probabilidad, de episodios puntualizados de eventos de especiación y transiciones evolutivas, coincidiendo con, y en gran medida respaldadas por, ráfagas intermitentes de actividad TE. [Artículo completo disponible aquí].”

¡Estamos viviendo en tiempos interesante en realidad!

Para mayor información sobre este tema no se pierda el nuevo libro de Laura Knight-Jadczyk, Comets and the Horns of Moses (“Cometas y los Cuernos de Moisés”), que reúne evidencia de que los cometas y fragmentos cometarios han jugado un papel central en la formación del mito humano. Sin embargo, aún más sorprendente, es la ciencia de los cometas, que revela la evidencia de la naturaleza fundamentalmente eléctrica y electromagnética de estos cuerpos celestes y la forma en que han causado repetidamente las devastaciones y la destrucción de nuestro planeta a lo largo de la historia humana.

Traducción al Español de Sott.net

Referencias

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Sobre el autor:

I’m a former heart surgeon who after learning all about the heart and repairs of same from a strictly mechanical point of view, had decided to embark on alternative health research.
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