Infecciones como causa de enfermedades crónicas

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Este es uno de los artículos que escribí para es.sott.net. Es una investigación muy importante y que podría explicar porqué no mejoramos aún con el mejor de los esfuerzos.

Algunos de nuestros lectores estarán familiarizados con nuestra investigación de salud y bienestar a través de las noticias que compartimos y los comentarios editoriales de SOTT.net. Lo que muchos no saben es que esta información representa sólo la punta del iceberg y que mucha parte de nuestra investigación, experimentación, recolecta de datos y comparación de resultados se lleva a cabo en nuestro foro desde hace ya muchos años.

Nuestra mejor investigación en el tema de salud siempre ha nacido de la inspiración de paliar el sufrimiento de aquellos que padecen enfermedades muy graves y que nos son cercanos. La dieta cetogénica que está ayudando a varios atletas a romper récords deportivos y que tiene aplicaciones en la terapia de cáncer, trastornos neurológicos, síndrome metabólico entre otras cosas, fue redescubierta por un padre de familia desesperado en aliviar las crisis epilépticas de su hijo, crisis que ningún antiepiléptico lograba controlar. En nuestro foro fue redescubierta con el ánimo de ayudar a sanar a uno de los miembros del foro. Y así, sin fines de lucro, con la mente abierta y con una curiosidad insaciable, nos hemos ido adentrando en todas las ramas de la medicina convencional y alternativa para paliar el sufrimiento de los demás.

Ha sido en una de éstas que nos hemos topado con un tema de suma importancia que podría ser la respuesta para aquellos que padecen de enfermedades debilitantes y que no han visto grandes progresos a pesar de cambios alimentarios, protocolos de desintoxicación y las varias terapias alternativas. A continuación, encontrarán un breve resumen de esta nueva investigación.

51EST82ZG2L_SX310_BO1_204_203_En el año 2000, Paul Ewald publica su libro Plague Time: The New Germ Theory of Disease (“Tiempo de peste: la nueva teoría microbiana de la enfermedad”) en donde explica que los agentes infecciosos son los responsables de las enfermedades más problemáticas. Él asegura que los virus y las bacterias tienen un rol más importante que los mismos genes o el medio ambiente. Por ejemplo, por años se creyó que la úlcera péptica se debía a una serie de factores predisponentes como malos hábitos alimentarios y el estrés. Hoy sabemos que el agente causal es una bacteria llamada Helicobacter Pylori que puede ser erradicada con antibióticos. De hecho, desde que este tratamiento se ha instaurado sistemáticamente a todos aquellos que padecen de este mal, las urgencias en donde se veían jóvenes con úlceras pépticas sangrantes ha pasado a ser algo del pasado.

Paul Ewald argumenta además que desde un punto de visto evolutivo, aquellos genes responsables de enfermedades crónicas y debilitantes tienen todas las de perder con el paso del tiempo. Es decir, que deberíamos ver una disminución de malos genes en la población porque éstos tienden a no ser favorables para la línea descendiente desde un punto de vista de salud y bienestar. Sin embargo, cada vez vemos a más científicos culpar a la predisposición genética en diversas enfermedades.

Y así, entre factores medioambientales y predisposiciones genéticas, se ha dejado olvidado el gran rol que tienen los microbios de inducir enfermedades crónicas. Este último concepto ha sido una y otra vez descubierto en la historia de la medicina: agentes infecciosos terminaron siendo los culpables de muchas enfermedades de causa desconocida como lo fue en su momento la sífilis, la tuberculosis y la úlcera péptica.

¿Por qué no podría ser el caso de las enfermedades crónicas como la enfermad cardiovascular, el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas y las enfermedades autoinmunes? Como explica Paul Ewald en The Plague Time:

“Desde un punto de vista evolutivo, no tiene ningún sentido que el sistema inmune comience a fallar por sí solo en una gran proporción de personas. Para aquellas pocas enfermedades en las que se comprende la autoinmunidad, un agente infeccioso es la causa del problema.”

De hecho, se han encontrado agentes infecciosos como la chlaymydia pneumoniae en las placas ateroscleróticas responsables de las enfermedades cardiovasculares. También se sabe que algunos virus son capaces de inducir cáncer, como es el caso del virus del papiloma humano en el cáncer de cérvix . El toxoplasma gondii es capaz de desencadenar esquizofrenia y la borrelia burgdorferi, transmitida por garrapatas y agente causal de la enfermad de Lyme, puede imitar todas las enfermedades psiquiátricas listadas en los textos de medicina. La mala noticia es que hay más de 300 patógenos que son transmitidos sólo por garrapatas y los laboratorios convencionales no pueden ni detectar a ciencia cierta la borrelia burgdorferi que representa sólo una especie.

Si bien es cierto que hay muchos factores de riesgo en juego, Paul Ewald argumenta que los agentes infecciosos tienen sin duda alguna un peso significativo a la hora de determinar si a la larga una persona estará bien o no.

Síndrome de la guerra del Golfo

El Síndrome de la Guerra del Golfo o Síndrome del Golfo, es un grupo de padecimientos que se han presentado en algunos excombatientes de la Guerra del Golfo. Según Wikipedia:

“Esta enfermedad se caracteriza por unos síntomas inespecíficos y variables como cansancio, dolores musculares y de las articulaciones, jaquecas, pérdida de la memoria y estrés postraumático”.

Garth L. Nicolson es un bioquímico estadounidense que tiene más de 600 publicaciones científicas. Su área de especialidad incluye la biología del cáncer y las propiedades celulares relacionadas con el envejecimiento. Es el director de The Institute of Molecular Medicine (El Instituto Molecular de Medicina), una organización dedicada al descubrimiento y la terapia de infecciones crónicas por micoplasma, una bacteria que carece de pared celular.

Professor_20Garth_20Nicolson_2El Dr. Garth Nicolson introdujo el concepto de infección por micoplasma como agente causal del síndrome de la guerra del Golfo. Él mismo vio como un miembro de su familia (su hija adoptiva) veterana de la guerra, comenzó a padecer de esta enfermedad tras estar en el Golfo. Lo que es más, Nicolson notó cómo todos los miembros de la familia se enfermaron de la misma manera a pesar de no haber estado en la guerra. El patrón se repetía en las diversas familias de los veteranos de guerra y, en algunos casos, los diagnósticos variaban dependiendo del grupo de edad. Por ejemplo, a los niños clásicamente se les diagnosticaba de hiperactividad o enfermedades del espectro autista. Sospechando un agente infeccioso, y tras mucha investigación, esfuerzo y publicaciones, se introdujo este concepto en la ciencia médica [1].

Nicolson utilizó con éxito un protocolo antibiótico para tratar aquellos afligidos por este mal y fue el mismo Nicolson quien nos facilitó todas las publicaciones al respecto cuando se las pedimos como posible tratamiento para aquellos que padecían de enfermedades similares. Con el pasar de los años y la investigación, se vio que estos protocolos antimicrobianos tenían aplicabilidad en diversas patologías, incluyendo las enfermedades autoinmunes. Los resultados eran sorprendentes, desde mejoría clínica hasta remisión de la enfermedad.

Esto es sin duda una esperanza para aquellos que no han visto la luz al final del túnel a pesar de haber tratado varías líneas de tratamiento convencional y no convencional: dieta cetogénica, terapia con frío, saunas con rayos infrarrojos, suplementos de apoyo mitocondrial, protocolos de desintoxicación, quelación de metales pesados, terapia inmunomoduladora, etc.

El Dr. Nicolson explica lo siguiente:

“Infecciones bacterianas y virales están asociadas a muchas enfermedades crónicas ya sea como agentes causales, cofactores o muy probablemente como infecciones oportunistas en individuos inmunosuprimidos. La prevalencia de infecciones con patógenos invasivos de la especie micoplasma (y posiblemente otras infecciones bacterianas, como chlamydia, borrelia, etc.) en pacientes con síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, enfermedad de la guerra del Golfo, la artritis reumatoide y otras enfermedades crónicas fue significativamente mayor que en los controles sanos. Cuando examinamos pacientes con enfermedades crónicas por agentes infecciosos de múltiples especies de micoplasma, encontramos que casi todos los pacientes tenían múltiples infecciones intracelulares, lo que sugiere que múltiples infecciones bacterianas ocurren comúnmente en ciertos pacientes con enfermedades crónicas. Estos pacientes generalmente responden a ciertos antibióticos si se administran a largo plazo, pero una parte importante de la recuperación implica la suplementación nutricional… Otras infecciones crónicas (virales), también pueden estar implicadas en diversas enfermedades de fatiga crónica con o sin micoplasmas y otras infecciones bacterianas, y estas múltiples infecciones podrían ser importantes en la causa de la morbilidad del paciente, dando como resultado dificultades en el tratamiento de estas enfermedades [2].”

Es decir, la raíz del problema podría bien estar en una infección crónica persistente por micoplasma y otros organismos intracelulares que promueven los mecanismos autoinmunes y la inflamación de diversas patologías, y que son muy difíciles de erradicar con métodos convencionales. Cabe mencionar que los protocolos que han dado resultado utilizan como mínimo dos agentes antimicrobianos a dosis más altas de lo convencional, ya sea en pulsos o en terapia diaria durante seis meses como mínimo.

De hecho, no solo el Dr. Nicolson reporta mejoría clínica en estas enfermedades tan problemáticas con el uso de antibióticos y algunos suplementos nutricionales, sino que varios médicos han logrado curar a sus pacientes de enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide al utilizar antibióticos que tratan estos agentes infecciosos.

Por ejemplo, el Dr. Thomas McPherson Brown escribió un libro titulado The Road Back: Rheumatoid Arthritis, its causes and its treatment, (“El camino de regreso: artritis reumatoide, su causa y su tratamiento”) donde reportaba su experiencia clínica. El Dr. Brown era un reumatólogo que ayudó a más de 10000 pacientes al tratarlos con minociclina, un antibiótico que tiene actividad contra estas bacterias intracelulares: chlamydia, micoplasma, borrelia y otros.

Protocolos similares han tenido igual o más éxito en la curación de la artritis reumatoide, utilizando minociclina o doxiciclina (ambos antibióticos de la familia de las tetraciclinas) y fármacos como la hidroxicloroquina y el metronidazol que también ayudan a destruir bacterias intracelulares persistentes. También hay protocolos que combinan estos antibióticos con hierbas que son igual de eficaces.

La hidroxicloroquina es una terapia de primera línea para pacientes con lupus y artritis reumatoide. Se podría argumentar que su eficacia es debida a su actividad de erradicar patógenos intracelulares y no tanto a su capacidad de paliar el sistema inmune de estos pacientes.

¿Por qué no puedo mejorar?

Una de las piezas cruciales de este rompecabezas la aporta el Dr. Richard Horowitz, médico internista que hoy en día ve sólo pacientes con enfermedad de Lyme. Su práctica clínica se encuentra en EE.UU., pero sus resultados han sido tan excelentes que ahora le llegan pacientes de otras partes del mundo. Por ejemplo de Europa, donde la enfermedad de Lyme crónica es menos reconocida, aunque no menos problemática.

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El Dr. Horowitz durante una de sus charlas.

La borrelia, el agente causal de la enfermedad de Lyme, es otra bacteria intracelular y es capaz de inducir muchos de los síntomas presentes en otras enfermedades crónicas como los trastornos neurológicos, psiquiátricos, autoinmunes, etc. El Dr. Horowitz explica que sus pacientes han visto una media de 15 a 20 médicos antes de consultar con él. Por lo general son personas diagnosticadas de varias cosas como fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, depresión, trastornos de ansiedad, etc. El Dr. Horowitz, tras realizar historias clínicas de mínimo una hora, y teniendo acceso a exámenes de laboratorio más específicos y sensibles, ha logrado encontrar no sólo a la borrelia, sino a cualquier cantidad de agentes infecciosos intracelulares en muchos de sus pacientes con enfermedades crónicas. Ha aliviado el sufrimiento de pacientes que no habían visto sus síntomas ceder bajo ninguna terapia convencional. El Dr. Horowitz utiliza básicamente los mismos protocolos antimicrobianos (ya sean antibióticos o hierbas), combinando suplementos nutricionales y alternativos para ayudar a desintoxicar y apoyar los procesos fisiológicos y bioquímicos de cada individuo. Estas terapias alternativas han sido discutidas ampliamente en nuestro foro.

El Dr. Horowitz ha escrito un libro titulado Why Can’t I Get Better (“¿Por qué no puedo mejorar?”) que se ha convertido ya en un bestseller del New York Times. En él se explica la experiencia clínica de toda su vida, desde cómo las infecciones por microorganismos intracelulares como la borrelia, mycoplasma, chlamydia, virus, etc. pueden arruinar tu salud, hasta cómo se puede uno recuperar con los diversos protocolos mencionados arriba. Cualquier medida que erradique estos agentes infecciosos intracelulares persistentes, dará resultados. También explica los mecanismos fisiopatológicos y los hallazgos científicos hasta la fecha de hoy de estos agentes infecciosos.

Por ejemplo, algunas personas con genes predisponentes para enfermedades autoinmunes, tienen reacciones más dolorosas y lesiones más destructivas si se les detecta patógenos intracelulares en sus cuerpos. La micoplasma es capaz de alterar la función de los linfocitos B, un componente del sistema inmune, favoreciendo el desarrollo de reacciones autoinmunes.

Los pacientes del Dr. Horowitz no solo tienen una infección como agente causal de problemas de salud, sino que clásicamente se detectan 3, 4 o hasta 6 patógenos intracelulares persistentes. Para poner solo unos ejemplos:

– Diversas especies de borrelia. De hecho, hay una nueva cepa llamada borrelia miyamotoi que está haciendo la ronda en EE.UU., Canadá, Rusia y Europa Occidental. Sin embargo, muchos médicos probablemente no sabrán aún que existe. Sin embargo, el Dr. Horowitz tiene pacientes que le han venido de Francia con este agente infeccioso.

Babesia, un patógeno muy similar genéticamente al agente causal de la toxoplasmosis. En algunos libros de medicina, ni está mencionado. Sin embargo el Dr. Horowitz se ha encontrado con este agente infeccioso en aquellos pacientes que estaban peor de salud. La babesia produce mucha sintomatología psiquiátrica: depresión resistente a la terapia convencional, ansiedad, etc. Produce sudoraciones inexplicables similares a la malaria y, de hecho, es tratado con algunos anti-palúdicos (medicación contra la malaria).

Bartonella, agente causal del “arañazo del gato”. El Dr. Horowitz ha visto miles de pacientes con éste patógeno y ninguno representa el clásico caso clínico descrito en los libros de texto.

Micoplasma, sin duda alguna, uno de los agentes más problemáticos y difíciles de erradicar. Por ejemplo, vean este video (en inglés), el cual muestra cómo un supuesto “tumor” cerebral puede en realidad tratarse de una infección por micoplasmas:

La presencia de diversos patógenos intracelulares persistentes complican el tratamiento y las manifestaciones clínicas que pasan a ser problemas crónicos persistentes que no mejoran con tratamientos convencionales.

El problema en erradicar a estos patógenos radica en su capacidad para esconderse dentro de las células, imitando otros componentes celulares similares. Estos patógenos se esconden del sistema inmune y también causan una desregulación del sistema inmune. A eso se suma que muchas veces, las drogas no alcanzan a surgir efecto debido a mecanismos como el de las biopelículas, un mecanismo que tienen éstos agentes infecciosos para protegerse de “ataques externos” (como el de los antibióticos). Se necesitan meses de tratamiento para combatir a estos organismos microscópicos desde diversos ángulos.

Esta última entrevista (en francés con subtítulos en español) nos dejará con otra perspectiva. Se trata de una entrevista a Luc Montagnier, premio Nobel de medicina del año 2008. En el video, Montagnier habla sobre el origen infeccioso del autismo, pero también de la enfermad de Lyme.

Con más razón debemos estar al tanto del tema, hacer nuestra propia investigación, comparar resultados y mantener una mente abierta. Para más información, lea parte de nuestra investigación (en inglés) al respecto.

Como escribí al comienzo de este artículo, éste no es más que un resumen de los puntos más importantes de nuestra investigación actual, y aún nos queda mucho por investigar. Dado que muchos miembros de nuestro grupo y foro padecen de distintas enfermedades, muchos colaboran no sólo adoptando una actitud responsable y activa en su propio estado de salud, sino además por el bien de todos. De hecho, nunca recomendamos nada sin haberlo probado nosotros mismos (contrariamente a lo que hacen muchos médicos, al recetar drogas y proponer soluciones para males que nunca han padecido).

Todavía es temprano para afirmar con certeza si algo funciona o no. Pero algo de lo que estamos seguros es que ésta es una pista muy importante para comprender la medicina de una nueva manera, y quizás una gran esperanza para el futuro.

Como bien saben nuestros lectores en SOTT, intentamos siempre ver los patrones dentro de los “relatos” de los medios (porque se parecen más a cuentos que a reportes objetivos), señalar las contradicciones, y hablar de lo que se tergiversa u oculta. En el caso de estas infecciones, lo que llama mucho la atención es que este tema es muy conocido desde los años cuarenta. En la década de los sesenta aún se oía hablar del tema, pero muchos médicos fueron censurados, y las farmacéuticas tomaron el control. Como sucede muy seguido, debemos ver quién se beneficia.

De seguro NO los pacientes, que padecen todas estas enfermedades, y que si no empeoran, reciben una receta para un antidepresivo, porque al no encontrar causa ni cura, sus médicos concluyen que el problema “lo tienen en la cabeza”. Es una injusticia humana. Aún hoy en día, se estudia la enfermedad por sus síntomas, y eso es lo que se trata puntualmente, en lugar de ver el organismo como un todo, y de encontrar las causas subyacentes. No se buscan los puntos en común entre las enfermedades, sino etiquetas y diferencias (para luego enriquecer a las farmacéuticas que nos proporcionan una droga para cada síntoma).

Pero… ¿qué tal si la Peste existe, y ha existido desde tiempos remotos, dentro de nuestra vida misma, nuestras células? ¿Qué tal si estos organismos microscópicos están ganando la batalla evolutiva, y su mecanismo de supervivencia nos está agotando? ¿Qué tal si es una Peste que no aniquila al 75% de la población en apenas unos meses como lo hizo la famosa Peste Negra, sino que nos va asesinando y carcomiendo lentamente, impidiéndonos vivir sin dolor, pensar claramente y afrontar la vida con coraje y energía?

Muchos de estos organismos están ocultos, protegidos por biopelículas o por su forma cística, por ejemplo, que impide que un sólo antibiótico los erradique. ¿Les recuerda a “la máscara de la cordura” de los psicópatas, y la manera en que se inmiscuyen en la sociedad y en nuestra psique sin ser detectados? Quizás estos sean nuestros depredadores microscópicos, al igual que la psicopatía representa nuestro depredador a nivel macrosocial. Todavía no está dicha la última palabra, ni podemos cantar victoria. Pero si los vemos y los conocemos, es posible hallar antídotos para protegernos.

Notas

[1] Garth L. Nicolson y Nancy Nicolson. Mycoplasmas Infections – Diagnosis and treatment in GWS/CFIDS patients. The CFIDS Chronicle, Summer 1996.
[2] Nicolson et al. Diagnosis and Integrative Treatment of Intracellular Bacterial Infections in Chronic Fatigue and Fibromyalgia Syndromes, Gulf War Illness, Rheumatoid Arthritis and other Chronic Illnesses. Clinical Practice of Alternative Medicine 2000;1(2):92-102. Official journal of the American College of Advancement in Medicine.

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Sobre el autor:

I’m a former heart surgeon who after learning all about the heart and repairs of same from a strictly mechanical point of view, had decided to embark on alternative health research.
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